viernes, 27 de agosto de 2010

La solución (?)

Ya han pasado dos días desde que llegue a la clínica, los sermones de parte de mi familia no han parado. Creen entederme, pero enrealidad no saben nada, nunca han estados amarrados a algo. o a alguien.
Hoy fue extraño, cuando me desperté solo logre divisar una sombra saliendo de la habitación, y en la mesa una caja, flores y una carta.
Era la primera vez que veía rosas azules, sin duda nunca más las olvidaría.
Tome la carta, la abrí y al ver su contenido quede helado, Esto no era un regalo de algún familiar, ni de algún amigo.
"Desde hoy, este veneno será tu mejor amigo"


Además venia con una especie de "pistola", con una ranura para insertar dichos tubos.


Primero que nada, no tengo idea sobre el contenido de estos tubos, pero por alguna extraña razón no puedo sacarme de la cabeza la idea de inyectarme la extraña sustancia. ¿Qué debo hacer?

miércoles, 25 de agosto de 2010

He aquí nuevamente.

No puedo creer lo que paso, Lo ultimo que recuerdo era que estaba con la silla de ruedas en el baño, dispuesto a ingerir todo tipo de pastillas que pude encontrar en la casa.
No puedo mentir, mis manos sudorosas no paraban de tiritar cuando tenia una pastilla en mi mano, el único consuelo era que ya no sería esclavo de esta maldita maquina, así que tratando de bloquear mi mente, cerré mis ojos y solo me dispuse a tragar todas la pastillas que pudiese, o por lo menos hasta que mi cuerpo no aguantara más.

Cuando desperté, vi a mi madre llorando a través del vidrio, abrazando a mi padre, mientras que sus ojos me gritaban decepción. Mi hermano había llegado justo a tiempo como para agarrar el auto y llevarme de urgencia al hospital y que me hicieran un lavado de estomago.

No podía creer que seguía con vida, más aun sabiendo que ahora la tarea sería más difícil con mis padres teniendo conocimiento de mi situación.
tendré que ser mucho más cuidadoso para el próximo intento.

martes, 24 de agosto de 2010

El día D

Me desperté en la mañana, tipo 7:21.
Mi padre, como es de costumbre estaba arreglándose para ir a su trabajo, mientras que mi madre prepara el desayuno para mi hermana y mi hermano quienes se peleaban para decidir quien debía bañarse primero.
Después de eso,como todos los días Martes, mi madre iba a la casa de mi abuela para ir con ella al supermercado. Ese era el momento indicado.
Recostado en mi cama veía como el reloj no avanzaba, parecía torturarme con su lentitud.
Cuando ya eran las 8:47, mi madre se fue a despedir, sin pensar que quizás sería la ultima vez que lo haga.

domingo, 22 de agosto de 2010

Este soy yo.

Mi nombre es Álvaro, pero mis amigos suelen llamarme “Alvaka”, ya que cuando era pequeño un primo solía llamarme así para hacerme enojar. Hoy cumplo 21 años, a pesar de que llevo 4 de ellos postrado en una silla de ruedas.
Aun recuerdo ese día, ese maldito día… tal cual como si fuese ayer. Un sábado como cualquier otro, salí a andar en skate con mis amigos y que mejor, con tabla nueva, las mejores ganas con los mejores partners, sin duda era un día de ensueño, que termino transformándose en la peor pesadilla.
Estábamos en la plaza de Baquedano, bajando los 5 peldaños del clásico spot. En mi mente solo se manifestaban 2 palabras: “Flip 360”.
Necesitaba caer ese truco para llegar feliz a mi casa, por lo menos eso creía…
Todo cambio cuando caí sobre la tabla, feliz, celebrando el truco y de repente, no supe más.
Sin duda el auto que justo iba atravesando la calle tampoco me vio, el resto se lo podrán imaginar ustedes.
Desperté en el hospital, aturdido aun por el golpe, no entendía absolutamente nada de lo que ocurría y mi madre y mis amigos afuera, cuando logre entender lo que realmente pasaba en ese momento, llego el doctor, diciendo algo para lo cual, prefería estar muerto: estoy condenado a vivir el resto de mis días amarrado a una silla de ruedas.
Nunca más caminar, nunca más skate. Nunca más skate, debo estar soñando… pero por más que lo intentaba, mis pies no reaccionaban. Estaba condenado a depender de alguien por el resto de mis días.
Al paso del tiempo, cada dio se hacía más largo y mas monótono y lo único que hacía era ver videos de skate todo el día.
Un día dije: “esto no se puede quedar así” y decidí salir y retomar el ritmo de vida al que estaba acostumbrado. Llegué al parque y trate de ignorar las miradas de asombro por mi presencia en la pista, mire durante casi toda la tarde a ver como todos eran felices patinando, y recordé los tiempos en que yo solía ser así. No me di cuenta cuando una lágrima se hacía asomar por mis ojos, atreviéndose a correr cuesta abajo por mi mejilla. En ese momento, decidí que sea como sea tendría que volver a lo mío.
Desde aquel día intente lograr ponerme de pie por cualquier método, sin lograr a ningún resultado, hasta que un día, en el mismo parque, me di cuenta que mi destino ya estaba escrito: definitivamente tendré que vivir junto a esta silla.
Cobardemente creí tomar la decisión correcta, no vale la pena seguir viviendo así, pero ¿tendría las agallas para acabar con mi vida? Muy buena pregunta…